domingo, 9 de noviembre de 2008

A golpes en Jerusalén

Ayer se leyó en todas las iglesias católicas del mundo el evangelio de la Expulsión de los mercaderes del Templo.

En ese pasaje, bien conocido, los comerciantes y sus animales (bueyes, carneros, palomas) están dentro de la casa de Dios con el permiso del sumo sacerdote, que se enriquece con cada transacción.

Ni las mujeres, ni los ciegos, ni los jorobados -y por supuesto tampoco los gentiles- pueden pisar el Templo, pero sí las bestias y sus dueños. El caos y el tumulto es proverbial, por eso la santa ira de Jesucristo se dispara al ver cómo el Templo es prostituido por los hombres. Por eso echa a latigazos a mercaderes y clientes. A latigazos. Sin compasión ni buenas palabras. Es el Je
sucristo más duro de asumir. Dios es amor... y a veces también latigazos.

Ayer, mientras leían ese pasaje en medio mundo, se repitió la escena dos mil años más tarde. Esta vez ocurrió en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, lugar sagrado donde Cristo fue crucificado y donde reposó hasta su Resurrección.

En esta ocasión, la batalla campal fue entre sacerdotes armenios y greco-ortodoxos, que decían defender sus derechos históricos en ese lugar. Para más inri, los armenios celebraban la Fiesta de la Sta. Cruz.

En la pelea ha habido varios heridos y la policía israelí ha tenido que acceder a la iglesia con los antidisturbios para separar a las dos facciones. Todo el espectáculo se ha producido con el tempo lleno de peregrinos. Pero tampoco éstos se limitaron a observar, sino que fueron tomando partido, mayoritariamente por los ortodoxos, que son más numerosos y custodian el Santo Sepulcro.

Han pasado dos milenios y (casi) todo sigue igual.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena comparación. Es lastimoso.

Jorge Castiñeira
NM, USA

Anónimo dijo...

Muy buena comparación, la verdad. Es una vergüenza ver esto,, ¿no será algun loco al que han metido ahí para provocar la pelea? Me gustan mucho los posts que cuelga, Prof. Uría

Quique dijo...

¿quien gano? Estoy intrigado...

Nacho Uría dijo...

Los ortodoxos, de negro riguroso, zumbaron a los armenios, de azul...celeste.

Isaías dijo...

El ortodoxo ensangrentado que aparece en la foto pegado a la columna, ... ¿no eres tú?.

Nacho Uría dijo...

¡Ahí me has pillao! ¡Soy yo! La leche, qué pelea...