
España necesita reformas estructurales: una reforma laboral salvaje, capitalización de las pensiones, copago sanitario, cheque escolar. Y de paso, centralización de la administración para eliminar miles de cargos políticos autonómicos y locales totalmente innecesarios. Menos Estado, más sociedad. Menos Estado, más libertad. Sólo un Estado más pequeño puede garantizar unos servicios públicos de calidad, una cobertura a los más débiles (ancianos, desempleados, inmigrantes).
La convocatoria de la huelga va en sentido contrario y demuestra (por si alguien no se había dado cuenta) la inutilidad de unos sindicatos trasnochados que se defienden a sí mismos: sus privilegios, sus liberados y sus millones de euros de los presupuestos generales. ¿Cuanto dinero reciben? ¿Cómo se lo gastan? Y lo más importante ¿por qué tengo yo que pagar los caprichos de la UGT, CCOO, USO, ELA-STV y la legión de sindicatos minoritarios? Estoy totalmente de acuerdo en que la Iglesia católica esté íntegramente financiada por sus fieles. Y los partidos políticos por sus militantes. Y los sindicatos por sus afiliados. Y los actores. Y...

Huelga general. Gobierno a la deriva. ¡Elecciones ya!
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