
Gundemaro acudió a la celebración acompañado de su mujer, Aleida, y aseguraba no recordar con precisión cómo fue aquel gol para la historia, el que le marcó al Deportivo de La Coruña en 1944. Era la segunda jornada y el partido acabó en empate (3-3). Fue, además, en El Molinón. «La memoria me falla», se excusaba a sus 90 años.

Hubo más distinciones. A David Barral, por el gol mil del Sporting en Primera División, y al siempre parco Ablanedo (al que siendo guardameta internacional llamaban Abla-nada) por sus tres trofeos Zamora al menos goleado. ¡Quién lo pillara este año, que llevamos 73 goles en contra!
También hubo un recuerdo para el fundador del Sporting y primer presidente, Anselmo López. Su sobrino-nieto Enrique, recogió el premio. «Es emocionante porque es una de las pocas veces que se habla de Anselmo, que no tiene ni una calle ni una placa en Gijón y fue también quien logró el título de 'Real' para el Sporting», reivindicaba.

Larga vida pues a la Peña 3 Ases. Mejor comienzo imposible. A ver si el final -la final- del domingo ante el Recreativo de Huelva nos deja seguir en 1ª un año más.
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