martes, 24 de enero de 2012

Año Jubilar en Cuba: la Caridad nos une

Desde el pasado 7 de enero todos los cubanos están invitados por la Iglesia católica a celebrar el Año Jubilar por el 400 aniversario de la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba desde 1916 por petición popular iniciada por los veteranos de la Guerre de Independencia contra España (1895-1898). 

La imagen, sin embargo, es venerada por el pueblo de Cuba desde mucho tiempo atrás. Según la tradición, una talla de la Virgen María apareció flotando en la bahía de Nipe ante unos pescadores. La historia se conoce porque fue narrada bajo juramento eclesiástico por Juan Moreno, "el negrito de La Caridad", uno de los tres testigos que la encontraron. El relato se encuentra en el Archivo de Indias (Sevilla, España).

El esclavo Moreno contó cómo iba en una canoa en busca de sal acompañado de dos indios nativos Juan y Rodrigo de Hoyos. Salieron de Cayo Francés (en la Bahía de Nipe, provincia de Oriente) y observaron en el mar un objeto blanco. Al acercarse vieron con asombro que se trataba de una imagen de la Virgen sobre una tablilla donde se podía leer: "Yo Soy La Virgen de La Caridad". Según el relato de Moreno "la Virgen estaba seca".

Al parecer, la imagen de la Virgen de la Caridad fue llevada a Cuba por el capitán español de artillería Francisco Sánchez de Moya en 1597. Este militar cumplía la misión de  defender las minas de la Sierra del Cobre contra los ataques de piratas ingleses. Una vez allí, ordenó levantar una pequeña iglesia donde soldados y mineros pudieran rezar ante la Virgen de la Caridad Virgen de la Caridad, patrona de Illescas (Toledo, España), villa natal del capitán Sánchez de Moya. 

Años más tarde, en 1612, la imagen apareció en el mar ante "Los tres Juanes", que es como se conoce popularmente a los descubridores. Éstos la llevaron a tierra y la dejaron en el poblado de Barajagua. Allí recibió culto desde el principio, con especial veneración de los esclavos e indios porque tenía atributos similares a la deidad Atabey (deidad aborigen madre del Ser Supremo, madre de las aguas dulces y de la fertilidad materna, diosa  propiciadora del género humano).

Basílica de la Caridad del Cobre. Santuario Nacional.

Según algunos fieles, la imagen desaparecía durate las noches y volvía a aparecer de de día, lo que fue interpretado como un disgusto de la Virgen, que no estaba conforme con su ubicación. Una tarde, casi de noche una niña llamada Apolonia subió hasta el cerro de las minas del Cobre donde trabajaba su madre y vio la imagen de la Virgen de la Caridad en la cima. Informado del suceso el capitán Sánchez de Moya, que era el administrador de las Minas del Cobre y las que dependía Barajagua, se ordenó el traslado de la imagen al poblado de Santiago del Prado, en el real de Minas del Cobre. 

Mientras se decidía dónde levantar una nueva ermita para colocar a la imagen, aparecieron durante tres noches consecutivas unas luces sobre una loma, por lo que se decidió levantar allí la pequeña iglesia en la que descansaría la Virgen de la Caridad.



viernes, 2 de diciembre de 2011

España-Cuba: nueva agenda exterior

Publicado el 2 de diciembre en el 
Servicio Informativo del Cuban Transition Project. 
ICCAS-University of Miami

Encuentro de Rajoy en 2010 con disidentes cubanos
Mariano Rajoy, presidente electo de España desde el pasado 20 de noviembre, sigue en silencio. Él es un político resistente que ni desvela sus cartas ni quiere ofender. Ni dentro ni fuera de su formación, el conservador Partido Popular (PP).
Mientras tanto, los candidatos a ministro y las teorías sobre la acción política de Rajoy se suceden a toda velocidad. También, por supuesto, en el campo de las relaciones exteriores, con especial y forzosa atención a Europa por la descomunal crisis económica. No en vano el programa electoral popular en este campo se titula “Política europea y proyección exterior”. Primero, Europa. Después, los demás.
Sin embargo, tanto la dimensión atlántica (EEUU, Canada y la OTAN) como la latinoamericana son importantes para Rajoy. De hecho, el PP asegura que Iberoamérica está en su ADN político y cita a continuación a un solo país “por sus especiales dificultades para tener contacto con el mundo libre”: Cuba.
Esta alusión se debe probablemente a Jorge Moragas, diplomático de carrera y coordinador de Relaciones Internacionales del PP, buen conocedor de realidad cubana. Moragas, que fue expulsado de la Isla en 2004 por intentar reunirse con los opositores Oswaldo Payá y Blanca Reyes, es quizá el principal asesor de Rajoy para asuntos americanos y defiende con fuerza la “cuestión cubana” como una de las banderas de su partido.
Sin embargo no siempre fue así. Recuérdese, por ejemplo, cómo el histórico fundador del PP, Manuel Fraga, ha mantenido una sorprendente sintonía con Fidel Castro, continuadora de las buenas relaciones de Franco con el dictador cubano.
Ese doble juego del PP desapareció por completo en 1996, año del triunfo de José Mª Aznar (por cierto, nieto del director del Diario de La Marina en la década de 1920, Manuel Aznar). Pero en 2004 la dictadura recibió de Rodríguez Zapatero un respaldo desconocido desde la década de 1980. Su ejecutor fue el ministro Miguel Ángel Moratinos, de grato recuerdo para los comunistas cubanos
Durante los últimos siete años han sido innumerables los actos y comunicados del PP en apoyo de los disidentes cubanos. No sólo a nivel nacional, sino tambien en la Unión Europea (apoyando el Premio Sajarov de DDHH para Oswaldo Payá o Guillermo Fariñas) y en su think tank –la Fundación FAES-. Por tanto, con el reciente cambio de gobierno que apoyaron 11 millones de españoles, Cuba pierde a su principal aliado en Europa.
Las consecuencias inmediatas serán tres: el cambio de embajador en La Habana; más apoyo público a los disidentes (por ejemplo, con las invitaciones a la fiesta nacional del 12 de octubre en la embajada); y, en especial, el impulso a la Posición Común europea, promovida por Aznar en 1996 para acelerar “la transición hacía la democracia y el respeto por los derechos humanos […] y la cooperación con todos los sectores de la sociedad cubana”.
Sin duda el eje de la agenda exterior de Rajoy será el consenso con los socios europeos. Quiere así recuperar la visibilidad en los asuntos internacionales y Cuba (y América Latina por extensión) es un espacio en el que España debe recuperar un protagonismo acorde con su historia y presencia económica. Sin embargo, el estilo de Rajoy será diferente al de Aznar. De hecho, sus alusiones a Cuba o Venezuela durante la campaña electoral han sido mínimas. Temeroso quizá de movilizar al electorado socialista radical, ahora refugiado en Izquierda Unida (IU, comunista).
Sin duda Rajoy –pese a contar con una amplia mayoría absoluta- buscará en el asunto cubano alianzas con otros grupos. Incluso sería conveniente que planteara una “Posición Común” de los partidos políticos españoles. Ahí encontraría el apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y del catalán Convergencia y Unión (CiU). En el primero, de la mano del senador Iñaki Anasagasti (venezolano de nacimiento) y en el segudo con el diputado Jordi Xuclà, ambos decididos partidarios de la democracia en Cuba. Incluso tendría el respaldo del progresista UPyD (que tiene cinco diputados) y con el parlamentario de Unión del Pueblo Navarro, Carlos Salvador, y el de Foro Asturias, Álvarez Sostres, recién llegado a la Congreso.
Se demostraría así que el rechazo a la dictadura cubana no es un asunto exclusivo del PP, sino que une por igual a conservadores y progresistas; nacionalistas y constitucionalistas. ¿Quién se queda fuera de esta alianza? Obviamente, el PSOE, los ecologistas (Equo-Compromís) e Izquierda Unida, cuyo diputado más combativo es el médico asturiano Gaspar Llamazares, que realizó una maestría en La Habana sobre Salud Pública costeada por el régimen).
Tras la elección del nuevo secretario general socialista en febrero de 2012 se sabrá si el PSOE mantiene su conocida alianza con el régimen cubano o, por el contrario, hay un acercamiento a las tesis democratizadoras del PP. Con ellas han simpatizado históricos políticos socialistas como Jesús Yáñez (expulsado de Cuba en 2008) o el ex presidente del Congreso, Juan José Laborda, pero son una exigüa minoría dentro de ese partido.
Cartel contra Aznar en Centro Habana
Hoy es indudable que Rajoy modificará la política exterior y que lo hará sin estridencias. El nuevo presidente español odia el conflicto público y aún tiene presente la gigantesca manifestación de 2003 donde medio millón de cubanos sitiaron la embajada española para insultar a Aznar, al que Fidel Castro bautizó como “el führercito del bigotico”.  
Para la próxima legislatura, la prioridad de España está en Bruselas (UE) y Berlín, no en La Habana. Esto lo confirma el perfil de los “ministrables” para canciller: Rodrigo Rato (ex presidente del FMI y ex ministro de Economía con Aznar) y Miguel Arias Cañete (abogado del Estado y eurodiputado durante 13 años). Curiosamente, ambos son antiguos alumnos de los jesuitas de Chamartín (Madrid), donde tuvieron como profesores a algunos sacerdotes expulsados de Cuba en 1961.
Pese a todo, Rajoy ha declarado que la primera persona en conocer los nombramientos será el Rey, por lo que hay otros candidatos a ese cargo (como el ex ministro de Exteriores Josep Piqué o el cabeza de lista por Barcelona, Jorge Fernández Díaz). Sin embargo, no es descartable que, a última hora, Rajoy se decante por un nombramiento sorpresa, tipo Francisco Millán, diplomatico y eurodiputado experto en las relaciones UE-EE.UU., cuyo nombre gana fuerza por su cercanía personal a Rajoy.
En síntesis, el próximo presidente español ejecutará una política  previsible con Cuba basada en la petición de elecciones libres, el respeto de los derechos humanos y el apoyo pleno a la oposición democrática. Pero evitará los choques frontales con los Castro, política que contará con el respaldo de Alemania y Francia, claras defensoras la Posición Común de la Unión Europea. En esa estrategia España se apoyará sin duda en la Iglesia católica cubana, único interlocutor organizado e independiente.
Por su parte, La Habana colocará a España nuevamente en el grupo de potenciales enemigos. Podrá así justificar el cierre de filas y la falta de apertura política, pero las tensiones bilaterales será menores. Rajoy sabe que la dictadura cubana se mueve mucho mejor en la confrontación, ya que fortalece su lógica del “enemigo externo" y le permiten exhibir un nacionalismo pueril, pero eficaz internamente.
De modo que España hará de la necesidad virtud y no reconocerá la cuestión cubana como prioritaria. Quizá sí retóricamente, pero no con medidas novedosas, más allá de las que se pacten en Bruselas. Es decir, el nuevo gobierno del PP intentará defender los intereses españoles en Cuba (Madrid es el tercer inversor tras Venezuela y China con unos 1.000 millones € en comercio bilateral), pero sin olvidar la defensa de los valores democráticos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

25 años tendiendo puentes

lunes, 31 de octubre de 2011

Me gusta Halloween


Ya está aquí la fiesta de Halloween, que en los EEUU se vive con una intensidad difícil de compartir. Las casas, las calles, los comercios y la publicidad postal se dedican a la noche de Halloween, que lo inunda todo.

Con cierta morriña recuerdo tal día como hoy en Washington mientras hacía la compra en el supermercado y cómo regalaban calabazas naturales si gastabas más de 100 $. O productos sorprendentes del tipo papel higiénico con esqueletos y fantasmas. En los colegios americanos se habrán hecho estos días desfiles con los niños disfrazados y en Georgetown las fiestas duran todo el fin de semana, proyección incluida de "El Exorcista", que fue rodada en parte en la universidad y su incomparable entorno.

En estos días me han llegado algunos correos previniéndome de que esta fiesta es demoniaca, que ensalza una cultura de la muerte y que descristianiza la sociedad. Tambien la Conferencia Episcopal habrá publicado su tradicional nota preventiva acerca de los efectos negativos de Halloween, con crítica a los padres que permiten que sus hijos se disfracen de vampiros o brujas.

Asi que, como hay opiniones para todos los gustos, voy a dar la mía: la fiesta de Halloween me parece un carnaval en pleno otoño, otra fiesta más en la que gastar dinero y pasar el rato. No veo nada malo en que los niños, sean españoles o americanos, vayan de casa en casa amenazando con el famoso Trick or Treat. Es más, toda esta mascarada es compatible con las creencias cristianas si se le sabe dar la vuelta a la pantomima que se ha inventado a su alrededor.

Por eso muchos niños que van a salir esta noche de lunes a pedir caramelos y pasar algo de miedo. Irán con sus padres por las calles y, unos cuantos, a misa el martes para recordar a todos los santos. Sin más problemas ni excesos.


Los adolescentes y universitarios, por su parte, no necesitan de Halloween para hacer las cosas propias de su edad: beber, salir y explorar los límites que tengan sus reglas sociales o su moral. El que crea en demonios y espíritus estará feliz con el decorado de cartón piedra que se desplegará este fin de semana. El que sólo busque una excusa más para excederse la tendrá a mano.

Lo que me parece sorprendente es que se critique Halloween por ser una fiesta "ajena" a nuestra tradición cultural. No será tan ajena cuando la palabra "Halloween" deriva del del inglés antiguo "All Hallows' Even" (es decir, "Vispera de Todos los Santos", por eso se celebra la noche del 31 de octubre). En cualquier caso, igual de ajena, digo yo, que el turrón navideño (que es un dulce que llevaron los moros a España), las hogueras de San Juan (que festejaban la llegada del verano), las fiestas de la cosecha (con el primer trigo recogido se hacia el pan eucarístico) o los curas casados, como los  que el Papa recibió hace un par de años por estas fechas (Rome Sweet Rome). Laus Deo.

A mí lo que me no parece propio de mi tradición cultural es la sucesión de pelotazos urbanísticos, la corrupción política, el matrimonio gay y las dictaduras. El cristianismo, por el contrario, tuvo desde sus origenes un enorme poder de absorción de las fiestas paganas y uno de sus grandes avances fue la inculturacion, que era la adaptación de las ensenanzas de la Iglesia a sociedades que no conocian a Jesucristo. Recuerdo bien el impacto que me produjo ver en el castillo de San Francisco Javier a la Sagrada Familia con cara de japoneses, pintados en el siglo XIX por encargo de los misioneros jesuitas.

En muchos casos la Iglesia adaptó costumbres ajenas a la fe, pero que servían para explicar las verdades esenciales de los cristianos. Con el paso del tiempo, esas costumbres también influyeron en el cristianismo, que se aceptaron así de modo natural en las zonas de misión.


San Pablo, por ejemplo, fue a predicar a los griegos al areópago y no se quedó esperando a que vinieran a verle al negocio familiar de tiendas para decirles quién era el verdadero Dios. Y los escolásticos no tuvieron problemas en leer y estudiar a autores precristianos como Aristóteles para buscar las semillas de la Verdad que habia en su filosofía.

Por eso, lo que se aparta de la tradición católica es la actitud defensiva que se observa en las declaraciones críticas a Halloween que, nos guste o no, ya es parte de nuestra cultura. Igual que los partidos de la NBA, las hamburguesas,  o el cine de Hollywood. Todo eso convive con nuestros churros, los toros y el 12 de octubre, que tambien se celebra en los EEUU con el nombre de Columbus Day.

Hoy la cultura occidental también se ha globalizado y hay que dar un paso adelante en el diálogo entre la fe y la cultura. Y si dejamos Halloween en manos de iluminados y grandes almacenes (igual que, por ejemplo, se deserta de los Sanfermines), llegará un momento en el que será imposible aprovechar una "tradición" que ya es imparable. Aprovecharla, por ejemplo, para hablar del sentido de vida y de la muerte y de lo que sigue (¡ah! viejas y olvidadas postrimerías). Con espíritu apaciguado y los deberes del alma hechos. Es decir, en Gracia de Dios.

En fin, termino ya, que tengo que enchufar mi Jack-o'-lantern en la ventana y preparar mi disfraz de esqueleto (unico día del año en el que volveré a estar delgado).

viernes, 28 de octubre de 2011

El honor de ser doctores

Ayer se celebró en la Universidad de Navarra la investidura de tres nuevos doctores honoris causa: el pintor hiperrealista español Antonio López; el cardenal húngaro e historiador Péter Erdö y el catedrático estadounidense de la Universidad de Nueva York, Joseph H. Weiler.