jueves, 24 de diciembre de 2009

Elija ser feliz

En estos días de frío y villancicos, de ajetreo y luces de neón, vuelve la bendita rutina navideña. Digo bien: bendita. Porque es una bendición volver a tener 6 ó 7 años en el alma y esperar con ilusión de niño –pantalones cortos y frío en los pies– a que venga Dios con una puntualidad que parece suiza o, incluso, japonesa.

Si eres un niño importa poco que Jesucristo naciera el 25 de diciembre o 3 de agosto. Menos aún que los Reyes Magos hayan existido y estén enterrados en la catedral de Colonia. Si quieres volver a ser un niño te da igual que la Navidad comience antes que el Adviento, o que los anuncios le animen a invitar a Papa Noel a cenar por Nochebuena. Allá cada cual con sus costumbres, sobre todo si no son las nuestras.

Al fin y al cabo, la felicidad es una opinión. Por eso Teresa de Calcuta era feliz con los miserables y a nosotros nos cuesta serlo en medio de una abundancia que da un poco de vergüenza. Propia y ajena. Para ser feliz hay que tener los deberes hechos y el alma bien lavada, en seco o a la piedra, eso depende de lo bruto que sea cada uno.

En la prehistoria –es decir, anteayer– las gentes de bien se confesaban por Nochebuena y Pascua (de Resurrección). Al menos dos veces al año, lo mínimo para mantener la caldera interior en buen estado. De otro modo, ya se sabe, el recalentamiento era seguro.

Ahora no. Ahora la Navidad la marcan las cenas de empresa (este año más frugales que nunca, Laus Deo), el cotillón de Fin de Año y los lamentos de la tarjeta de crédito, esa enemiga de toda la vida. A veces, incluso, el intelectual de guardia, posmoderno y por lo tanto amargado, que tiene el detalle de explicarnos que la Navidad es un invento de los curas y los grandes almacenes, ya sea por este orden o a la inversa. Puede también que el aguafiestas sea un actor de los que están de vuelta sin haber ido a ninguna parte o, en el peor de los casos, un cuñado “resabiao” cual vaquilla de verano.

Usted no les haga caso porque hasta los actores son hijos de Dios. No le digo nada de los cuñados. Ahora bien, en ceder ni piense. Elija ser feliz, también en Navidad. Hágalo aunque le toque al lado el jefe del departamento o un camello de la cabalgata. ¡Qué importa! Recuerde a los que fallecieron y ya están en mejor vida, o los que no tienen nada o a los que son tan pobres que sólo tienen dinero. La Navidad sólo viene una vez al año y, si se piensa bien, la alternativa es mucho peor.

Vivir triste o vivir contento es una elección. Hace un par de navidades nadie se alegraba de tener trabajo, pero tras la purga de la economía (y el gobierno) hasta se agradece tener hipoteca. Por eso es tan sano celebrar la Navidad, con zambombas y sidra El Gaitero, famosa en el mundo entero. Con sentido trascendente si es que a uno le solaza el más allá, o con simple sentido del pudor si se queda más acá. Con la mesura que marcan estos tiempos de crisis, crisis mundial que, como todas, es una crisis de santos.

Perdón por la cita, pero tanta felicidad navideña me hace decir tonterías. O no.

Publicado en OSACA, dominical de los periódicos del Diario de Burgos

martes, 22 de diciembre de 2009

La revolución no se apura

El sucesor de Fidel Castro, su hermano Raúl, clausuró la Asamblea Nacional de Cuba, que se reúne dos días al año. Ese es el tiempo que necesita el Parlamento de La Habana, dos días, para asegurar que Cuba sea -como dice su constitución- "un estado socialista irrevocable".

Tras un año de recortes, el sucesor de Fidel Castro, su hermano Raúl, advirtió a los cubanos de que se aproximan más dificultades. No las detalló, pero se adivinan: menos comida, menos empleo, menos libertad. De otras cosas, sin embargo, habrá más cantidad: más policía, más control ideológico y más actos de repudio. Lo que seguirá igual es el salario medio cubano: 12 € al mes. Repito. 12 €.

Sobre las anunciadas reformas económicas también habló el presidente cubano y confirmó: "Siguen a paso lento para evitar los riesgos de la improvisación y el apresuramiento".
Ya dijo Martí que hay que hacer despacio lo que tiene que durar mucho, pero al ritmo que se mueve la cosa esto va a durar cien años.

Por lo pronto, en estos doce meses dice Raúl Castro que Cuba ha crecido el 1,4%, lo que se le ha olvidado es que hace un año aseguró que crecería el 6%. Además, dos reformas agrarias más tarde, el gobierno anunció que sigue habiendo en Cuba "tierras ociosas", que son las que no trabaja nadie. Como el Estado es el dueño de todas las tierras, pero no se ocupa de ellas, ha decidido entregar 900.000 hectáreas a 100.000 agricultores. Si sumáramos todas las hectáreas que lleva repartidas la revolución desde 1959 el resultado sería que Cuba es más grande que España. "Por supuesto", dirá Fidel Castro desde su atalaya de estadista ¿con demencia senil?

Medio siglo más tarde la revolucion no se apura. Cincuenta años son nada.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Buried!

Estamos literalmente enterrados por la nieve en la peor tormenta que se recuerda en Washington DC. Así que el Capitolio (en la foto) y la Casa Blanca están más blancos que nunca.

A primera hora de la tarde se habían superado las 24 pulgadas de nieve (60 cms.) en toda la capital y las poblaciones cercanas (Bethesda -donde vive la infanta Cristina y los Urgangarin y también los Uria-, Arlington, Rockville, Potomac). Es el nuevo record para el mes de diciembre y procede de una medición de 1932.

La cosa empezó ayer, hacia las nueve de la noche y no ha dejado de nevar hasta hace un rato. Durante todo el día hemos estado a -4ºC, que son unos 20ºF. De hecho, ahora mismo estamos a -9ºC aunque la ventisca rebaja la sensación términa hasta los -13ºC.

A la 1PM se cancelaron los trenes y dos horas más tarde el autobús y el metro. Los quitanieves no dan abasto (lo normal en esta época son 5-6 pulgadas) y prácticamente nadie circula por las calles. Delante de nuestra casa tenemos, literalmente, los coches sepultados y durante todo el día he trabajado como un astur para mantener un caminito desde la parte trasera de la casa hasta la calle. Más o menos 25 metros, pero que me recuerda mucho a la nevada inolvidable (como la quiosquera) que Fellini inmortalizó en Amarcord.

Los niños han hecho de niños durante un rato, pero enseguida se han metido dentro de casa a ver nevar. Porque ha estado cayendo 25 horas. A lo grande, como casi todo en este país. Así que, después de tirarse algunas bolas de nieve y de perder la pala (que desapareció en la manta blanca), se han dedicado a jugar al Monopoly hasta la hora de la cena (a las 5:15 PM). Entre medias, casi cometo un infanticidio (por lo de la pala). Además, un cable de electricidad está cruzado en mitad de la calle y, conociendo lo desastrosos que son los servicios públicos, echará raíces antes de que vengan a retirarlo los de Montgomery County (que es como la Cendea de Cizur, pero peor).

Mañana será otro día, aunque no se sabe si abrirán los aeropuertos y cómo vamos a ir a misa. Dios proveerá.

martes, 15 de diciembre de 2009

Un tal Munilla

Arde Gipuzkoa. En sentido figurado, claro. Pero arde como si fuera Missisippi en plena persecución racista.

Arde y los quemados son los párrocos nacionalistas guipuzcoanos, clara mayoría en la diócesis. Están humeantes porque Benedicto XVI les ha enviado como obispo a Juan Ignacio Munilla y a ellos no les gusta.

1. ¿Acaso le rechazan porque no es vasco? No, por eso no: Munilla nació en San Sebastián.

2. ¿Quizá porque Munilla no estudió en el seminario donostiarra? Tampoco, ya que Munilla estudió en el seminario de Donostia (y en el de Toledo).

3. ¿Será porque desconoce la realidad pastoral de esa tierra? No, no. Munilla fue párroco en Zumárraga (Guipúzcoa) durante 15 años y consiguió mantener la fe a pesar de que le ordenó el monseñor Setién, modelo de los curas nacionalistas.

4. ¿Es demasiado viejo? Hombre, como diría un gallego "Depende que con quién lo compare", pero así, en una ojeada rápida, no parece: tiene 48 años.

5. ¿Carece Munilla de experiencia episcopal? No, es el actual obispo de Palencia. De acuerdo que Palencia no es Bilbao. Ni siquiera Las Arenas. ¡Qué le vamos a hacer! Recordemos que su antecesor, Uriarte, venía de Zamora, que tampoco es que sea Manhattan (ni falta que le hace: la Semana Santa neoyorquina es más bien sosa comparada con la zamorana).

6. ¿Será que Munilla es un maketo que no habla vascuence? Pues no va a ser eso: Munilla habla euskera como los ángeles (si es que a los ángeles le diera por comunicarse en un idioma que Hemingway definió como "lengua de cabreros").

Entonces, ¿por qué el 77% de los párrocos de Gipuzkoa ha firmado un manifiesto en contra de su prelado, Juan Ignacio Munilla? Esos curas rebeldes (que mejor se dedicaban a ser pastores de todos los vascos y no sólo de los que son como ellos) están "disconformes con la intención y el procedimiento de designación de Munilla como nuevo obispo de su diócesis", noticia que han recibido con "dolor y profunda inquietud".

131 de los 600 sacerdotes de la diócesis (entre ellos 85 de los 110 párrocos de Guipúzcoa y 11 de los 14 arciprestes), han puesto negro sobre blanco, que: "en modo alguno es la persona idónea para desempeñar el cargo de obispo" de la diócesis. Los sacerdotes explican que la designación del nuevo prelado ha sido percibida como una "clara desautorización de la vida eclesial" de la diócesis guipuzcoana, regida hasta ahora por Juan María Uriarte (en la foto, a la izquierda) "y también como una iniciativa destinada a variar su rumbo".

¿Y qué dice monseñor Uriarte, obispo cesante? Pues que Munilla tiene «gran capacidad de trabajo y recia espiritualidad» y que pide a los fieles de la comunidad católica guipuzcona que le reconozcan como «su legítimo pastor». Lo que subleva a los párrocos es que les manden un prelado que les pueda meter en cintura... aunque sólo sea obligándoles a celebrar los funerales de las víctimas del terrorismo.

El manifiesto continúa así, con un ataque personal al estilo nacional-socialista:"Conocemos de cerca la trayectoria pastoral de D. José Ignacio Munilla como presbitero, profundamente marcada por la desafección y falta de comunión con las líneas diocesanas". ¡Cuidado, Munilla! ¡Te conocen! ¿Te temen? ¿O simplemente te odian?

El problema de esos "curas católicos vascos" es que, efectivamente, son "curas" y son "vascos", pero ya no son católicos. Lo digo como lo diría Felipe González, estadista con pelo blanco, "sin acritúd". Es decir, no son universales. Ellos siguen pegados al Árbol de Guernica/Gernikako Arbola, a sus mitos, a sus muertos y con la txapela bien metida hasta las cejas. Del resto, ni acordarse. Son las tristes consecuencias de haber tenido como referente al infausto monseñor Setién (en la foto superior, a la derecha), obispo de San Sebastián para desgracia de la mitad de los guipuzcoanos. (Ese, ese sí que les gusta a los "abajofirmantes" porque es independentista y pide, nunc et hodie, diálogo con ETA).

Otras consecuencias son que el seminario de San Sebastián esté vacío, que las iglesias parezcan sepulcros y que la vida eclesiástica guipuzcoana sólo sea noticia cuando un arcipreste da cobijo a un terrorista o cuando una orden (los jesuitas, por ejemplo) ordena la reclusión (en el santuario de Loyola, también por ejemplo) de uno de sus miembros porque es crítico con los usos y costumbres de sus compañeros vascos (se acabó el ejemplo).

Otro vasco que les conocía bien (Baroja, Pío) les dijo: "El nacionalismo se cura viajando". Pues eso. Menos invocar el Concilio Vaticano II y más disposición a servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida: aceptando a Munilla (al que no conozco de nada) y dejándole trabajar.

El resto, capillitas, pataletas y el tufo rancio de los manejos de sacristía a los que están tan acostumbrados estos lobos con piel de oveja latxa.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Como un animal

Gennaro Gattuso ha renovado por la AC Milan hasta 2012.
Sus admiradores estamos ya tranquilos porque le veremos en el Mundial de Sudáfrica 2010. Como homenaje, este post que recupero.


Hace cuatro años, en un partido Lazio-Milan, la hinchada local colgó en las gradas una pancarta enorme. En ella aparecía un chimpancé con los pies torcidos y un mensaje contundente: “Gattuso desciende de los monos”. Al salir al campo, Gennaro Gattuso, mediocentro milanista, se agarró un enfado bestial. Pero el cartel no fue nada comparado con la crónica del día siguiente: “Un mandril juega al fútbol mejor que él”.

Aunque Gattuso es campeón del mundo y tres veces de Europa, él sabe que sus pies son dos ladrillos. “Yo sólo tengo constancia y ganas de aprender. El único talento que Dios me dio fue no rendirme jamás. Por eso a veces me miro los pies y les digo: ¡Malditos, nunca me dais alegrías!”.

Los amantes del jogo bonito dicen que Gattuso es un insulto al balón. Él está de acuerdo. “Algunos nacen pianistas y otros cargamos el piano. Hay que aceptarlo”. Lo reiteró el pasado Mundial cuando un periodista se atrevió a decirle que había sido el mejor del partido. Cualquier otro habría respondido una simpleza. Gattuso, no. Gattuso ladró: "No empecemos insultando al fútbol".

Gennaro sabe adónde va porque no ha olvidado de dónde viene. “Si naces en Calabria, sueñas con Roma, pero cuando naces en Roma no sueñas con nada”. Gattuso siempre ha soñado, primero con jugar al rugby (algunos piensan que lo ha conseguido, sólo que en un equipo de fútbol) y después con tener novia. “Con 13 ó 14 años, el principal problema era encontrar una muchacha con la que ir al cine. Ahora la juventud sólo quiere juerga. Antes no, antes había respeto. Yo aún cierro la boca cuando mi padre me mira de frente”.

Su padre, Franco, es un tipo curtido y enérgico que jugó en la cuarta división italiana. Ahí acabo su carrera. Por eso, cuando Gennaro tuvo una oferta de 250.000 € anuales del Glasgow Rangers, le dijo que se fuera. Gattuso tenía entonces 17 años y jugaba en un equipo modesto de la serie B. “No hubiese sido correcto rechazar ese contrato, no cuando mi padre ganaba 500 € al mes. Me fui para no hacerle un feo a mi familia”.

Su llegada a Escocia fue dura. Sin sol, sin la mamma y sin hablar inglés. “En mi cabeza sólo existía la Iglesia Católica y allí estaba rodeado de protestantes, así que cada noche cenaba en una pizzería que era como mi casa”. Al final, como corresponde, se casó con la hija del dueño, un emigrante siciliano.

Un año más tarde volvió a Italia. El Milan se fijó en él y lo fichó por menos de lo que vale. Las primeras temporadas fueron un desastre porque no ganaron ni un título. Gattuso se sincera y dice: “Pensé que era gafe, pero seguí esforzándome. Como un animal. Es lo único que sé hacer”. Ancellotti, su entrenador, discrepa: “La importancia de Gattuso en el Milan es total. Si Pirlo la pierde, está Gattuso. Si Ronaldinho se lía, llega Gattuso. Si el árbitro se equivoca, le grita Gattuso. Es el alma del equipo, la prueba viviente de que en el fútbol –como en la vida– es posible aprender, progresar y ser feliz”.

Gattuso se enfada y gruñe: “Yo ya era feliz cuando jugaba al fútbol en la playa y vendía pescado en el muelle, cuando iba a los entrenamientos en Vespa. Lo único diferente en mi vida es la cuenta corriente. Ahora gano más en un mes que mi padre en toda su vida. No merezco tanto dinero”. A veces la hombría tiene forma de animal. Sólo la forma.