jueves, 10 de junio de 2010

Pajarraco del individualismo

Dedicado a Isaías Calvo Sr., que lo entenderá

Por lo visto existe un sabio en San Petersburgo que se dedica a las matemáticas. Gregori se llama y Perelman se apellida. Este genio resolvió hace un tiempo una conjetura que nadie había sido capaz de descifrar en un siglo (ignoro si las conjeturas se "descifran", pero pongamos que sí).

El tal Perelman es un tipo especial. No porque siga viviendo con su madre pese a tener 44 años, ya que muchos españoles podrían decir que a ellos les pasa lo mismo. Tampoco porque esté en paro (y reitero el argumento anterior). El interés por Perelman nace de sus actuaciones, que son incomprensibles para el mundo actual.

Concreto: en 2006 le dieron el Premio Fields, que es conocido como "el nobel de Matemáticas", un reconocimiento por el que mataría el 99,9% de los matemáticos del mundo. Bien. Perelman lo rechazó con este razonamiento: "El premio es completamente irrelevante para mí. Todo el mundo entiende que, si la demostración es correcta, entonces no se necesita ningún otro reconocimiento". Más tarde el Congreso Internacional de Matemáticos le distinguió en Madrid como el mejor matemático del mundo y quiso darle un premio, pero el inefable Perelman dijo que el comité del premio no estaba calificado para evaluar su trabajo, incluso positivamente.

Pese a su famosa aversión a los premios y la prensa (y en esto demuestra su inteligencia superior), el mundillo científico se empeña en molestarle. La última vez hace unos días, cuando se anunció en París que Perelman era el elegido para el Premio del Milenio, que ¡atención! está dotado con un millón de euros.

Con más valor que el Guerra y José Tomás juntos, Perelman ha dicho que no quiere ni el premio ni el dinero, algo que ha vuelto locos a los periodistas. De hecho, uno de ellos intentó hablar con él en Rusia, pero el sabio se negó. El reportero hizo entonces guardia delante del apartamento de Perelman hasta que salió. Con disimulo le siguió y, ya en las afueras de San Petersburgo, mientras paseaba por el campo, el plumilla se dirigió a él. La respuesta de Perelman fue legendaria: "Usted me esta distrayendo ¿Acaso no ve que estoy buscando setas?"

Perelman, pajarraco del individualismo, mito del siglo XX (y del XXI).

lunes, 31 de mayo de 2010

Latinos en Arizona


Arizona se integró en los EEUU en 1912. Hasta entonces había pertenecido a España y brevemente a México, aunque una parte del estado fue norteamericano desde mediados del siglo XIX. Es decir, no hace ni cien años que se habla inglés en Arizona, pero hay familias hispanas ilegales que llevan en ese lugar tres siglos.

De sus actuales ocho millones de habitantes, un 30% es de origen mexicano, país con el que comparte unos 700 kilómetros de frontera. Si sumamos a ese porcentaje los indocumentados, el resultado es que Arizona tiene unos tres millones de latinos.


A finales del próximo mes de julio, cuando el termómetro llegue a los 110 grados Fahrenheit entrará en vigor la nueva ley de inmigración. Entonces Arizona arderá por sus cuatro esqu
inas, ya la norma obliga a la policía detener a cualquier sospechoso de ser ilegal aunque no haya hecho nada ilegal. Por tanto, si un guardia de tráfico detiene un coche y el conductor tiene “aspecto” latino, el policía podrá arrestarlo sólo por la “duda razonable” de que sea un indocumentado. La norma ha provocado la justa indignación de la comunidad inmigrante, que la considera racista y desastrosa para la economía.

En la reciente y multitudinaria manifestación contra la ley, quedaron claras las dificultades por las que ya pasaba la población ilegal.
Por ejemplo, esta legislación es perfecta para los empresarios explotadores, que saben que sus trabajadores ilegales no van a querellarse por miedo a que los deporten. Otra consecuencia es que las personas que necesiten asistencia médica no irán al hospital por el mismo temor y menos aún denunciarán cualquier robo o agresión que sufran.

La policía de Arizona, además, ha dicho que carece de medios para aplicar la ley y que si sus hombres se dedican a identificar hispanos (como es su obligación, ya que si no pueden ser ellos los denunciados) tendrán que dejar de perseguir cientos de delitos más graves. Los comerciantes, por su parte, ya sienten los efectos nocivos de la nueva norma. Básicamente porque miles de ilegales han huido a los estados vecinos (como California o Nuevo México) y el consumo está por los suelos.

Por último, 2010 es año de censo en EEUU y este tipo de leyes asustan a los inmigrantes, que no se fían de que los datos que faciliten sean utilizados en su contra. Esta cuestión es muy grave, ya que Washington reparte los fondos federales según la población (sea legal o ilegal) de cada estado y, a menos residentes, menos dinero para hacer carreteras, levantar escuelas o ampliar hospitales, medida que perjudica a todos: blancos, hispanos, legales o ilegales.


Las organizaciones para la defensa de los derechos civiles han iniciado ya una campaña llamada “Boicot a la Intolerancia” para que se derogue la ley Arizona. En su contra está el 60% de los norteamericanos, convencidos de que hay que pararles los pies a los hispanos.


En el fondo de este asunto está el miedo. El miedo a la imparable ola latina, comunidad que ya supera a los negros como la minoría más numerosa. Hoy son unos 54 millones de habitantes (el 18% de la población) y el propio gobierno federal prevé que en 2050 sean 120 millones. Es decir, uno de cada tres habitantes.
Barack Obama, que prometió a los latinos una amplia regularización de ilegales, dice que ahora es el momento de la nueva ley nacional de inmigración, pero para eso necesita del Partido Republicano… que gobierna en Arizona.

Así que el asunto va para largo.

Publicado en Diario de Navarra, 1 de junio

viernes, 28 de mayo de 2010

Por fin Mourinho

Dedicado a todos los antimadridistas

Reviven las opiniones impertinentes con un tipo impertinente de los que ya casi no quedan: José Mario dos Santos Félix, alias Mourinho, alias Mou, alias The Special One.
Mourinho acaba de fichar por el Real Madrid, que lo presentará el próximo lunes. En el diario El Mundo más de ocho mil fanáticos han votado ya contra la decisión (la encuesta aquí), pero yo la considero todo un acierto, quizá el primero de Florentino Pérez en los banquillos desde que fichó a Fabio Capello, el más grande que se ha sentado en Chamartín.

Me gusta Mourinho. ME ENCANTA MOURINHO. Es un ganador. Pertenece a una estirpe de triunfadores en la que están John McEnroe, Dennis Rodman, Fernando Alonso o Kevin Garnett. Eso por no hablar del gran Juanito, líder europeo en pisotones inolvidables, seguido de cerca por el maestro "Pisálo" Bilardo y el abuelo de Hortaleza, Luis Aragonés.

Mourinho tiene, además, dos grandes virtudes: es antibarcelonista y católico, méritos más que suficientes para dirigir al Real Madrid y hasta para ser presidente del gobierno, en España o Portugal.

Tras la educada depresión de Manuel Pellegrini, llega un líder al Bernabéu. No importa que no se vea el jogo bonito: no hay nada más bello que la victoria. El partido perfecto es un 0-0 hasta el minuto 92' y lograr el gol de contrataque.

Se acabó la corrección, que tiemblen los periodistas. Ben-vindo Mourinho, la orejuda espera. Nos vamos a divertir.

martes, 13 de abril de 2010

Una vergüenza sin fronteras

El juez Garzón declina, mal que le pese a la izquierda española. Baltasar Garzón, magistrado estrella y ministro de Interior frustrado, se enfrenta a su procesamiento por prevaricación. Yo espero su inhabilitación como se espera al agua de mayo.

En su apoyo han salido los sindicatos, reunidos en un acto lamentable, antidemocrático y revelador en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Bienvenidos por el rector Berzosa y presentados por la actriz Enma Cohen, los ponentes han bramado contra algunos jueces del Tribunal Supremo -a los que acusó de ser "cómplices de torturas-, el imperio de la ley y la tutela judicial efectiva. Todo por defender a un juez "de los suyos", nostálgicos como son del Frente Popular y ansiosos por ganar la Guerra Civil española aunque sea con 70 años de retraso.

Como maestro de ceremonias, Carlos Jiménez Villarejo, superfiscal anticorrupción del PSOE y tío de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. Hace tiempo que el jurista malagueño ha perdido el norte y su presencia en el aquelarre de la Complutense lo confirma. Más aún al recordar el infausto manifiesto Una memoria sin fronteras en defensa del juez socialista y asegurar que la imputación de Garzón es: "un golpe brutal a la democracia española y la expresión del fascismo español".

No contento con eso, Villarejo se permitió el lujo de llamar "dictadura" a la actual democracia y expedir licencias de buenos (la izquierda) y malos (la derecha). Su pueril cacería contra los jueces del Tribunal Supremo fue una patética y vergonzosa actuación contra la independencia judicial. Para la izquierda española, el uso alternativo del Derecho que hace Garzón es impecable y necesario. Nada importa que su actuación sea constitutiva de delito. Todo es poco para vengarse de la afrenta histórica que fue perder aquella desgraciada guerra. Entre tanto, banderas republicanas asomaron en el aula, sin que nadie rechazara la preconstitucional enseña.

Recordemos que Garzón fue candidato del PSOE a las generales de 1993 como número 2 de Felipe González, presidente que le prometió el oro y el moro (perdón por decir "moro", pero es que el refranero no entiende de sutilezas). Al final nada de nada. El pobre Baltasar decidió entonces desafiar al mundo y emplear sus esfuerzos en causas perdidas: Pinochet, Osama ben Laden, Henry Kissinger y Berlusconi. Volvió a ser juez a pesar de que su imparcialidad estaba claramente en entredicho.

Como máximo defensor de la jurisdicción universal consagró la anarquía judicial y la discordia internacional como las vías más rápidas para destruir el ordenamiento jurídico. Nada importaba. Después vinieron, cual Alonso Quijano, sus delirios antifranquistas y esa extraña afición a estar por encima de la ley. No eran gigantes, Baltasar, eran molinos.

Por todo eso le acusan de manipular la justicia, excederse en sus competencias y pasar por encima de la amnistía de 1977, la misma que exoneró al comunista Carrillo y le permitió sentarse en el Congreso de los Diputados.

Más abajo, la intevención de Jiménez Villarejo. Para leer la crónica impertinente del acto, pincha aquí.


lunes, 29 de marzo de 2010

Finally, four


Si algún deporte se vive con pasión universitaria en EEUU ese es el baloncesto. La NCAA es una liga equilibrada en la que jugadores jovencísimos (siempre menos de 23 años) se dejan la piel en cada encuentro. La NCAA (National Collegiate Athletic Association) agrupa los campeonatos de todos los deportes universitarios, del fútbol al voleibol, del lacrosse a la natación, pero sólo el baloncesto es capaz de reunir a cientos de miles de espectadores durante casi seis meses, que es el tiempo que dura la competición.

Quizá sea por los millones de dólares que logran para sus universidades, sobre todo por los derechos de televisión que las cadenas pagan a las principales ligas (Big East, donde juegan equipos legendarios como Syracuse, Georgetown o Villanova, o Big Ten, con Indiana o Michigan State, la universidad con la que Magic Johnson ganó su primer gran título a costa de Larry Bird).

Este fin de semana ha finalizado el trepidante March Madness, la demente competición que disputan los 64 mejores equipos norteamericanos. Para sorpresa de todos, ni Kentucky ni Kansas han llegado a la Final Four a pesar de su insultante domininio en la liga regular. Por el camino se quedó también Syracuse y, sobre todo, Georgetown, capaz de lo mejor y de lo peor.

En Indianapolis estarán Duke (felicidades a Gregorio Méndez), Michigan State (por segundo año consecutivo), West Virginia y una sorpresiva Butler University, que ha jugado en casa y cuenta con el apoyo de una afición sabia y ruidosa.

Si hay que apostar por los finalistas ahí va mi predicción: Michigan State vs. Duke. El campeón se conocerá el 5 abril... y será Duke.

Finally, one.

El pasado domingo la Universidad de Duke ganó el campeonato universitario de baloncesto al derrotar a Butler University por 61-59. A veces soy odioso.