martes, 3 de febrero de 2009

Aufwiedersehen Hans

Hans Beck, inventor de los muñequitos de plástico Playmobil, acaba de morir. Tenía casi 80 años y unos 2.200 millones de "hijos" de plástico. De piratas a astronautas pasando por la Sagrada Familia y la cueva de Belén, que también los había.

Beck era un diseñador industrial metido a juguetero. Al menos desde 1974, año en que comenzó a inundar las habitaciones de los niños todo el mundo. El primer click era una figurita que medía 7,5 centímetros, fácilmente manejable por una mano infantil porque sólo movía brazos y piernas. De ahí surgió la idea de convertir ese prototipo en un muñequito adaptable a cualquier situación y profesión, fueran indios o rockeros.

En España los clicks de Famobil pelearon con los madelman y los geyperman en unas batallas sin cuartel en las que los liliputienses acudían por decenas. En mi casa llegamos a tener, después de varias cartas a los Reyes Magos, el fuerte de los clicks, que rápidamente se convirtió en El Álamo. Gracias a él las tarde lluviosas y eternas pasaban raudas como rayos.

Hace unos días el inefable Ramón, con su sabiduría de 7 años, nos confesó qué juguete era el que le gustaba más. Yo me dije "La Wii, seguro. O el Scalextric". Pues no. El elegido fue un pequeño click policía con su moto, regalo menor de un cumpleaños, pero que para él es la quintaesencia de la diversión.

Seguro que Hans Beck sonrié al saberlo.



domingo, 1 de febrero de 2009

El Papa y el fútbol

Dedicado a Josep Corcó, filósofo catalán y, sin embargo, amigo


Recientemente, Benedicto XVI ha publicado Orar, una recopilación de sus discursos y homilías fundamentales con el propósito de enseñar a hacer algo tan sencillo e importante como rezar. Hasta ahí todo perfecto y previsible.

Según la Editorial Planeta, "el lector se sentirá arrastrado desde la primera página por la profundidad germana y la claridad romana del pensamiento de Joseph Ratzinger; un papa y un intelectual único". Correcto también, aunque poco apetecible si unimos las palabras clave: "profundidad", "pensamiento" e "intelectual".

Mi sorpresa llega cuando veo que el intelectual profundo y alemán es alemán de verdad ¡y nos ilustra sobre la trascendencia del fútbol! Bien es cierto que durante el Mundial de Alemania de 2006 el presidente del comité organizador, Franz Beckenbauer, reveló que Benedicto XVI le aseguró que vería los partidos más importantes del campeonato.

"El Papa ha querido enseguida hablar de fútbol y nos ha dicho que la selección alemana es fuerte. [...]. Hablar con el Papa de fútbol ha sido el momento más importante de mi vida. Es una persona muy simpática y de increíble dignidad y serenidad", añadió.

Adjunto las reflexiones de Benedicto XVI y se las dedico a Josep Corcó, profesor universitario, filósofo de la Ciencia y, allá por los primeros años 90, cruzado de una misión imposible en el Colegio Mayor Torre I de la Universidad de Navarra: sacar el fútbol de nuestras cabezas.

Va por tí, Corcó.

Cuando se hojea la prensa y se escucha la radio, se comprueba enseguida que hay un tema dominante: el fútbol y la liga de fútbol. Este deporte se ha convertido en un acontecimiento universal que une a los hombres de todo el mundo por encima de las fronteras nacionales, con un mismo sentir, con idénticas ilusiones, temores, pasiones y alegrías. Todo esto nos revela que nos encontramos frente a un fenómeno genuinamente humano.

Surge espontánea la pregunta sobre el por qué de la fascinación que ejerce este juego. El pesimista contestará que es una repetición más de lo que ya se experimentó en la antigua Roma: pan y circo; panem et circenses.

Pero, incluso si aceptáramos esta respuesta, tendríamos que preguntarnos: ¿y a qué se debe semejante fascinación, que lleva poner el juego junto al pan, y a darle la misma importancia?

Volviendo de nuevo en la antigua Roma, podríamos contestar a esta pregunta diciendo que aquel grito que pedía "Pan y juego" era la expresión del deseo de una vida paradísiaca. En este sentido, el juego se presenta como una especie de regreso al hogar primero, al paraíso; como una escapatoria de la existencia cotidiana, con su dureza esclavizante. Sin embargo el juego tiene, sobre todo en los niños, un sentido distinto: es un entrenamiento para la vida.

A mi juicio, la fascinación por el fútbol consiste, esencialmente, en que sabe unir de forma convincente estos dos sentidos: ayuda al hombre a autodisciplinarse y le enseña a colaborar con los demás dentro de un equipo, mostrándole como puede enfrentarse con los otros de una forma noble.

Al contemplarlo, los hombres se identifican con ese juego, haciendo suyo ese espíritu de colaboración y de confrontación leal con los demás. Desde luego, la seriedad sombría del dinero, unida a los intereses mercantiles, pueden echar todo esto a perder.

Al pensar detenidamente en todo esto, se plantea la posibilidad de aprender a vivir con el espíritu del juego, porque la libertad del hombre se alimenta también de reglas y de autodisciplina.

En todo caso, la visión de un mundo que vibra con el juego debiera servirnos para algo más que para el entretenernos, porque si fuéramos al fondo de la cuestión, el juego podría mostrarnos una nueva forma de entender la vida.

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viernes, 30 de enero de 2009

El hombre de papel

Hace unos días se cumplieron 70 años del fallecimiento de un hombre extraordinario. Se llamó Matthias Sindelar y era austriaco, el mejor futbolista austriaco del siglo XX según una reciente votación popular. Al parecer su misteriosa muerte fue accidental, ya que le encontraron intoxicado en su casa con el gas de una estufa. A su lado estaba Camila, su esposa judía. Ambos malvivían en un apartamento de Viena, pobres y perseguidos, pero no siempre había sido así…

Matthias Sindelar era hijo de emigrantes que iba para cerrajero. Su padre había fallecido y Matthias se crió con su madre, lavandera, y sus tres hermanas. En sus ratos libres, como tantos otros niños, jugaba al fútbol en la calle y sus amigos empezaron a llamarle Papierene (Hombre de papel) debido a que era flaco y habilidoso. Esa fama hizo que a los 18 años fichara por el Austria de Viena, un club ligado a la comunidad judía.

La llegada de Sindelar al equipo fue providencial y entre 1923 y 1926 ganaron tres ligas consecutivas. Precisamente en 1926 debutó con la selección austriaca en un partido contra Checoslovaquia, país recién fundado y del que procedían sus padres. Marcó el gol de la victoria.

Por entonces Austria tenía un grupo tan bueno que les bautizaron como Wunderteam (el equipo maravilla) porque no tenían rival. Fueron los primeros en derrotar a Escocia en Glasgow (0-5), aplastaron a Francia por 4-0 y humillaron a la rocosa Alemania con un 6-0 imborrable. Al frente de los maravillosos austriacos estaba Sindelar, un delantero tan diferente que hasta el Manchester United intentó su fichaje. Fue en vano. Sindelar no quiso abandonar Austria y ese gesto le convirtió en un héroe nacional.

Ahí se consagró la leyenda futbolística del Mozart del fútbol, el único capaz de marcar 27 goles en 44 partidos internacionales. En 1934 jugó el Mundial de Italia, donde perdieron las semifinales con unos anfitriones que dos días más tarde levantaron la entonces llamada Copa Victoria (que tenía a la diosa alada Niké por base) de campeón del mundo. Mussolini se quedó contento.

Cuatro años después Austria fue anexionada por los nazis y Hitler, como austriaco que era, quiso aprovechar la magia de Sindelar y el poder propagandístico del fútbol. De hecho, el Führer ordenó seleccionar a todos los austriacos para que jugaran con Alemania el Mundial de Francia 1938. Los problemas llegaron cuando Matthias se negó a capitanear al equipo nazi con la excusa de la edad y una lesión de rodilla, aunque la verdadera razón fue el rechazo a llevar una zamarra con la esvástica en el pecho.

La negativa resultó fatal y desde ese momento Sindelar fue perseguido por los alemanes, que ofrecieron una recompensa por su captura. Entonces la depuración judía iba en aumento, así que el cerco sobre Sindelar y su esposa se estrechó. El 23 de enero de 1939 la policía informó de su muerte.

El dolor en Austria fue colosal, como demostró el extraordinario homenaje que le dieron sus paisanos. El ídolo que había marcado 602 goles en 700 partidos fue vitoreado por las 40.000 personas que asistieron a su funeral.

La prensa vienesa dejó escrito entonces "Jugaba como nadie, fácil y alegre, nunca luchaba". Cuando lo hizo, le costó la vida. Terminada la guerra, un grupo de futbolistas y amigos logró que la calle donde había nacido Matthias pasara a llamarse Sindelarstrasse. Fue el último aplauso al hombre de papel.


jueves, 29 de enero de 2009

¿Católico? ¿y, sin embargo, periodista?

Cuelgo a continuación la carta que Benedicto XVI ha dirigido a la Unión Católica de la Prensa Italiana (UCSI), con motivo del cincuenta aniversario de su fundación.

Vaya por delante que la etiqueta periodista católico no me gusta nada. Es igual de errónea que decir churrero católico. En mi opinión se puede ser "periodista y católico" o "católico y subsecretario de Pensiones públicas", preferiblemente ambas cosas a la vez.

¿O acaso un churrero católico hace las porras de un modo diferente a otro que sea socialista y/o musulmán? Creo que no. El cristiano podrá ofrecer su trabajo a Dios entre fogones y aceite, pero como sea un vago o un manazas, llegará el otro y le robará la clientela. Con el aplauso de todo el colegio cardenalicio.

Mi opinión -y a estas alturas ignoro si es de impertinente o de meapilas- es que ningún periodista debería presentarse en sociedad con la marca católico y excluir a los que, siéndolo también, defienden opiniones contrarias en todo aquello que es opinable (más o menos el 99% de todos los temas que se me ocurren). Es decir, dos católicos que sean periodistas pueden opinar libremente cosas opuestas y ser, ambos, buenos comunicadores.

Dicho esto, Dios me libre de enmedarle la plana al Papa, que es el único Santo y Padre. Todo a la vez. Laus Deo.

***

Ilustrísimo Señor

Dr Massimo Milone

Presidente de la Unión Católica de la Prensa Italiana

He sido informado de que la Unión Católica de la Prensa Italiana (UCSI), de la cual Usted es Presidente, celebra en estos días su Congreso nacional, recordando el quincuagésimo aniversario de su fundación. La circunstancia me es propicia para dirigir a usted y a sus colegas mis cordiales felicitaciones y a la vez expresar mi aprecio por el precioso servicio que la UCSI ha ofrecido, en el curso de sus cincuenta años de vida, a la Iglesia y al país.

A medio siglo de distancia de la fundación de la Unión muchas cosas han cambiado. De modo más visible en los sectores que van de la ciencia a la tecnología, de la economía a la geopolítica; de modo menos visible, pero más profundo y también más preocupante, en el ámbito de la cultura actual, en la que parece haberse notablemente debilitado, junto con el respeto por la dignidad de la persona, el sentido de los valores de la justicia, la libertad, la solidaridad, que son esenciales para la supervivencia de una sociedad.

Anclado en un patrimonio de principios enraizados en el Evangelio, vuestro trabajo de periodistas católicos resulta hoy aún más difícil: al sentido de responsabilidad y al espíritu de servicio que os distinguen, debéis unir una cada vez más fuerte profesionalidad y a la vez una gran capacidad de diálogo con el mundo laico, en búsqueda de valores compartidos. Tanto más fácilmente seréis escuchados cuanto más coherente sea el testimonio de vuestra vida. No son pocos, entre vuestros colegas laicos, aquellos que esperan de vosotros el testimonio silencioso, sin etiquetas pero de sustancia, de una vida inspirada por los valores de la fe.

Estáis comprometidos, soy bien consciente, en una tarea cada vez más exigente, en la que los espacios de libertad son a menudo amenazados, y los intereses económicos y políticos tienen a menudo preeminencia sobre el espíritu de servicio y sobre el criterio del bien común. Os exhorto a no ceder a compromisos en valores tan importantes, sino a tener el valor de la coherencia, incluso a riesgo de pagarlo en persona: la serenidad de la conciencia no tiene precio.

Os estoy cercano con la oración, pidiendo al Señor que os ayude a estar siempre "dispuestos a responder a quien os pida razón de la esperanza que está en vosotros" (1 Pe 3, 15). Con este augurio le envío, señor Presidente,a los Dirigentes y a los Miembros de la Unión Católica de la Prensa Italiana, como también a sus familias, una especial Bendición Apostólica, propiciadora de numerosos favores celestes.

En el Vaticano, 19 de enero de 2009

BENEDICTUS PP XVI

martes, 27 de enero de 2009

Ateísmo fiscal

En Barcelona circulan desde hace unos días los autobuses ateos. La campaña, copiada literalmente de la que iniciaron en Londres, coincide con unas declaraciones del Molt Honorable President de Catalunya, el cordobés y socialista -por este orden- José Montilla, que apelaba ayer a los valores de la Iglesia católica para hacer frente a la crisis.

Sin embargo, la campaña que a mi me gustaría ver en los autobuses es otra diferente, ya que desde siempre me he considerado un ateo fiscal*. Por eso me gusta más esta otra foto.


* que es distinto a un fiscal ateo, como bien nos enseñaba el Prof. Félez, fiscal jefe de Navarra en los años 90 en la UN.